jueves, 26 de septiembre de 2013


Cristo glorioso y triunfante

Colgado en la cruz, Jesús pareció ser cualquier cosa menos poderosa. Burlado por la multitud, torturado por los soldados, abandonado por Sus amigos, sangrado lentamente a la muerte, Jesús era totalmente impotente. Y sin embargo, fue en la cruz que el poder de Dios fue puesto en libertad. ¿Cómo puede ser esto? Una forma de imaginarlo es a través de la energía nuclear. En todos los átomos, las fuerzas positivas y negativas se mantienen juntas en equilibrio. Pero cuando se divide el átomo el poder se libera, ya sea para destrucción o para beneficio. Algo parecido sucedió en la cruz. Colgando allí, Jesús experimentó en sí mismo dos fuerzas opuestas - la negativa de nuestros pecados y la positiva del amor de Dios. Jesús era el santo, perfecto Hijo de Dios, y sin embargo, en la cruz, como vimos antes, se hizo "pecado por nosotros." Se convirtió en el centro cósmico donde todo el mal y el bien se conocieron. Por último, Jesús venció el mal, estableciendo nuevos poderes de la justicia y de la resurrección. El mal, la muerte, la culpa y el miedo son conquistados, mientras que el poder salvador del amor de Dios se libera a todo el mundo que lo solicite. Dentro de tres días este nuevo poder se puso en acción, cuando Cristo glorioso y triunfante se levantó de entre los muertos. Y desde entonces, una ola de poder espiritual se ha extendido hacia adelante a través del mundo, y de generación en generación, trayendo la vida nueva de Dios a todo el que lo que toca. Que Dios los bendiga hoy. REINHARD BONNKE



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