¿Aun sigues siendo un cristiano de ceño fruncido?
He escuchado muchas veces decir que cuando
alguien llega a Cristo incluso su rostro le cambia y es que en efecto tenemos
un nuevo nacimiento, a partir de que el Señor entra en nuestro corazón somos nuevas
criaturas, dice la palabra que las cosas viejas pasaron y he aquí todas son
hechas nuevas.
Pero qué hay de aquellos hermanos que como diría
mi esposa aún siguen siendo mal encachados, de quienes no han permitido que su
rostro se ablande y aún cuando deberían de reflejar el gozo de la
salvación en su expresión, aún parecen tener una
tristeza o ira contenida que no les permite siquiera asomar una leve sonrisa.
Cómo podemos compartir la palabra del Señor si
incluso cuando nos saludan no somos capaces de ofrecer una expresión agradable
o al menos voltear a ver a quien nos estrecha la mano.
Imagínate esto y sé que lo has visto y
posiblemente vivido, vas caminando por una plaza comercial y de pronto ves a
dos personas que vienen caminando hacia ti, traen el rostro desencajado y
parece que están fuera de lugar o que algo les molesta, piensas a esas personas
las conozco, y cuanto más se acercan más puedes identificarlas como unas
hermanas de la iglesia que recientemente visitaste y cantan en el grupo de
alabanza, entonces cuando pasan cerca te saludan, te estrechan la mano y te
dicen que Dios te bendiga, pero su rostro quedó intacto, les preguntas cómo se
encuentran y responden: bien gracias al Señor, pero su rostro no cambia, te
preguntas si realmente están bien porque su expresión no es congruente, pero conforme
pasa el tiempo te das cuenta que esa es su expresión de siempre, aun cuando le
cantan al Señor.
Comienzas a preguntarte si ese debe ser el
comportamiento de un cristiano, pero si el Pastor dijo el domingo que debemos estar
gozosos en el Señor, ¿cómo entonces
es ese gozo?, ¿cómo se debe mostrar?
Hermanos la Biblia dice con toda claridad:
Proverbios 15:13 “El corazón alegre
hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.”
Y la pregunta es ¿cómo no tener alegre el
corazón si hemos sido librados de la muerte eterna, si aún cuando hemos
cometido innumerables pecados hemos sido perdonados? ¿Por qué no nos causa
felicidad el hecho de saber que por gracia iremos al cielo con el Señor, si nos
mantenemos en su voluntad? Acaso ser hijos de Dios no es suficiente,
si cuando nos arrepentimos hubo gozo delante de los ángeles de
Dios, ¿por qué
nosotros no conservaremos ese gozo
Pero por otro lado si tu corazón tiene dolor, o
hay en ti alguna carga que está provocando que tu espíritu se abata, por
supuesto derecho tienes de entristecerte, pero eso debe ser temporal, porque
grande es nuestro Dios que sabiendo esto nos dijo:
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado
para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he
vencido al mundo.
Y por si eso fuera poco también nos invita:
Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Amados hermanos, no seamos cristianos de ceño
fruncido, reflejemos la gloria de nuestro Dios con un rostro resplandeciente,
mostremos lo que el Señor ha hecho con nosotros, si realmente ha vuelto de
nosotros la cautividad se debe cumplir lo que dice este salmo:
Salmos 126:2 “Entonces nuestra boca se llenará de risa,
Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes
cosas ha hecho Jehová con éstos.
Dios les
bendiga.
Publicado por Devocionales Cristianos
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