miércoles, 24 de octubre de 2012

“Yo soy la puerta de las ovejas”



“Yo soy la puerta de las ovejas”
 Jn 10; 1-10
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1.      EL QUE NO ENTRA POR LA PUERTA EN EL CORRAL
Jesús dijo a los fariseos: Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
La imagen supone un corral, un cercado de ovejas en el campo. Según la costumbre Palestina, están hechos con un muro de piedra o con una simple empalizada de madera. Un guardián, que aquí llama portero, por la importancia alegórica que va a tener la puerta, vela durante la noche para defender el rebaño de posibles robos. Los pastores suelen retirarse del encierro, y hasta, en ocasiones, ir a la tienda, donde les espera, acampada, su familia.
Si el pastor tiene que entrar en el corral, entra por la puerta, que le abre el destacado portero. En cambio, el que pretende venir para robar o hacer una venganza en las ovejas de su vecino, ése lo hace calladamente; no entra por la puerta; entra por otra parte. Es ladrón, que usa de astucia, y un asaltante que usa incluso de violencia. Ambas expresiones son, de hecho, sinónimas y se utilizan para expresar el robo y bandidaje.
2.      EL QUE ENTRA POR LA PUERTA ES EL PASTOR DE LAS OVEJAS
Dice Jesús: El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El pastor, que entra por la puerta del corral por la mañana, va a sacar sus ovejas. Es frecuente que en un corral se guarden las ovejas de diversos dueños.
Dice Jesús que el guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. El pastor, llama a sus ovejas. Estas conocen su voz y su llamada característica. Y hasta llama a sus ovejas por su nombre. De este detalle he sabido que hasta hoy aún es del uso de los pastores de Palestina, dar nombres a los principales animales de su rebaño.
3.      VA DELANTE DE ELLAS Y LAS OVEJAS LO SIGUEN
El Evangelio dice: Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz.
Así llamadas y reagrupadas en torno suyo, las saca. Y, cuando ya están fuera, él se pone delante de ellas, a diferencia del uso de Occidente, en que los pastores suelen ir detrás. Y, llamándolas, nuevamente le siguen, porque conocen su voz. En Oriente, el pastor llama de tiempo en tiempo a sus ovejas a su presencia lanzando un grito agudo. Ellas conocen su voz y le siguen; pero, si un extraño lanza el mismo grito, se paran al punto y levantan la cabeza, como alarmadas. Si se repite este grito, se revuelven y huyen, pues no conocen la voz del extraño. Esto no es un adorno., sino un hecho muy real.
4.      YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS
El fragmento del Evangelio dice que Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Es decir, terminada la exposición de este modo, dice el evangelista que los oyentes, sin duda fariseos, no entendieron qué era lo que les hablaba. Si toda parábola o alegoría exige saber qué es lo que con ello se quiere enseñar o ilustrar, los fariseos, rectores espirituales de Israel, no podían sospechar que ellos fuesen salteadores espirituales del rebaño que estaba guardado en el corral de Israel. Jesús va a exponerlo.
Entonces Jesús prosiguió: Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas. Entonces Jesús comienza identificándose, alegóricamente, con la puerta del corral. Este es Israel. El es la puerta de las ovejas. Pero el contexto exige que se refiera no a las ovejas, Israel, que entren o salgan por él, con el valor semita que esto tiene, sino a los pastores que se acercan o quieren regir, religiosamente, a Israel.
5.      AQUELLOS QUE HAN VENIDO ANTES DE MÍ SON LADRONES Y ASALTANTES
Dice Jesús: Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.
La contraposición está muy acusada entre los que vinieron antes de él, y a los que las ovejas no los oyeron; porque, siendo él la Puerta, tienen que entrar por él esos a los que las ovejas no oyeron; pues esos ladrones del versículo 8 igual que al ladrón del versículo 0, está contrapuesto a las ovejas. El es, pues, la puerta para ingresar, lícita, digna y provechosamente, a regir el rebaño religioso de Israel (Jn 21:15-17). Pero sucedió que todos los que vinieron a esta obra de rectoría religiosa eran ladrones y salteadores. Pero, aunque vinieron con estas pretensiones, las ovejas no les oyeron. ¿Quiénes eran éstos? Naturalmente no se refiere a la legítima autoridad del A.T., puesta por Dios.
6.      EL QUE ENTRA POR MÍ SE SALVARÁ; PODRÁ ENTRAR Y SALIR, Y ENCONTRARÁ SU ALIMENTO
Mientras que el ladrón del rebaño no entra por la puerta del corral, porque entra clandestinamente para perjudicar, así aquí, en cambio, siendo El la puerta, el que entra en el rebaño de Israel por medio de Jesús, que es con su fe y autoridad, ése será salvo, irá y vendrá, y encontrará pasto.
La frase podrá entrar y salir es un semitismo bien conocido, con el que se expresa las libres idas y venidas en la vida ordinaria, con el buen suceso o éxito en una empresa.
En íntima unión con esta frase parece ha de interpretarse la primera: será salvo. Entendido de los pastores que entran al rebaño de Israel, en el contexto, este será salvo, mejor que significar que, entrando así, no se deberá temer del juicio de Dios por esta obra rectora (Jn 3:17; 5:24-29; 12:47; 1 Jn 2:28; 4:17), parece ser sinónimo de los versículos posteriores, y a indicar la facilidad que encontrará en su misión y el buen éxito de su empresa.
Por eso, encontrará alimento, pasto, el buen pasto espiritual, para su rebaño. Era metáfora ya usada en el A.T. para expresar una vida abundante y garantizada (Is 49:9ss; Ez 34:14; Sal 23:2).
7.      LOS PASTORES QUE ENTRAN AL REBAÑO DE ISRAEL POR JESUS-PUERTA
Y el motivo de estas facilidades en la misión de los pastores que entran al rebaño de Israel por Jesús-Puerta, y los buenos y saludables pastos que encontrarán para sus ovejas, es que Jesús no vino como los salteadores, que vienen para matar el ganado, sino que vino para que tengan vida, y la tengan abundante.
Al entrar por Jesús-Puerta, reciben de El lo que necesitan para su oficio pastoral. Y como ellos han de dispensar al rebaño la vida eterna, que es la que Jesús dispensa, así se les dispensará esta vida que Jesús comunica, y se la dará abundantemente, que es la vida que generosamente da Jesús (Mt 25:29; Lc 6:38).
8.      PARA CONDUCIR EL REBAÑO HAN DE TENER AUTORIDAD
En todo el relato, está clara la enseñanza de que en la Iglesia habrá pastores secundarios del Príncipe de los pastores (1 Pe 5:4), distintos del rebaño, habilitados, capacitados por Jesús para esta misión, y que para conducir el rebaño han de tener autoridad y todo lo que supone este apacentamiento espiritual, que es dispensar la vida: enseñanza, sacramentos, gobierno. Es la enseñanza latente de la jerarquía y sacerdocio cristianos. Por el contrario, el que se acerca al rebaño sin entrar por Jesús, es ladrón y salteador; no está capacitado por Jesús para su oficio; por eso su obra, que en el contexto son los fariseos contemporáneos de Jesús, no es otra que venir para robar, matar y destruir (v.10) la fe en Jesús, y, en consecuencia, la vida, que sólo El dispensa.
El Salmo 117, 20 dice: Esta es la Puerta del Señor, los justos entrarán por ella.
ORACION
Jesús, pastor y sustento de tus fieles, guía seguro y sendero de vida, tú que conoces a todos por su nombre y nos llamas todos los días uno a uno, haznos capaces de reconocer tu voz, de sentir el calor de tu presencia que nos envuelve, incluso cuando el camino sea estrecho, impracticable, y la noche, profunda e interminable.
Siguiéndote sin resistencias y sin miedos, llegaremos a los prados que verdean, a las fuentes frescas de tu morada, donde nos harás beber y reposar.
El Señor les Bendiga

domingo, 7 de octubre de 2012

SU RELACIÓN CON DIOS


¿Alguna vez ha reflexionado cómo está su relación con Dios?
Si usted no ha aceptado a Jesús como el Señor de su vida, entonces vive separado de Dios a causa del pecado. Por usted, el Padre envió a Jesús a la cruz. Leamos Juan 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Dios lo amó tanto que entregó a Su Hijo unigénito, a fin de que usted se salvara.
En 2 Corintios 5:21, se nos explica que Dios hizo pecado a Jesús por nosotros — Él jamás cometió pecado—. El Hijo de Dios, quien era puro y sin mancha, murió en la cruz y descendió al infierno por una razón: pagar el precio del pecado. Cuando la deuda fue saldada, Jesús fue levantado de entre los muertos, triunfando sobre Satanás, y el problema del pecado quedó resuelto.
El Señor no guarda sus pecados en su contra. Y lo único que le impide a una persona convertirse en un hijo de Dios es no rechazar su vida presente y a su actual dios —Satanás—, para aceptar a Jesús como su Señor.
Jesús pagó el precio del pecado por usted, Él fue su sustituto. En el cielo está escrito que usted recibió libertad como si usted mismo hubiera muerto en la cruz hace 2,000 años. Para Dios, usted ya no es culpable; sin embargo, eso no significa que de manera automática se irá al cielo. Aun cuando el Padre haya enviado a Jesús a pagar por sus delitos, y Él no lo acuse de nada, usted todavía puede irse directo al infierno. ¿Por qué? Porque no ha tomado la decisión de recibir a Jesús como su Señor y Salvador personal, aceptando el sacrificio de Él como si usted lo hubiera ofrecido. Usted tiene libre albedrío; es decir, el derecho a escoger su propio destino. Dios no lo forzará a recibir su salvación: la decisión es suya. Usted puede determinar que irá al infierno; el Señor no se lo impedirá. Él ya hizo todo lo necesario al enviar a Jesús a la Tierra.
Las opciones están ante usted.
Si elige a Jesús como el Señor de su vida, Dios lo recibirá como hijo propio; usted formará parte de Su familia. Él será su Padre, y usted será Su heredero. Ésta no es sólo una idea teológica, sino un hecho verdadero. En realidad, Jesús anduvo en este mundo como un hombre, fue a la cruz, murió y fue levantado de entre los muertos. Él vive hoy y está sentado a la diestra del Padre en el cielo.
Cuando uno se convierte en cristiano, nace de nuevo, adquiere la naturaleza divina de Dios, la cual es vida. En cambio, la naturaleza del pecado y de Satanás es muerte. En una ocasión, Jesús le dijo a la gente de su época: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo…» (Juan 8:44). Por consiguiente, la persona que acepta a Jesús como su Señor debe darle la espalda a su padre Satanás, el dios de este mundo (2 Corintios 4:4). Uno recibe un Padre nuevo, el Padre celestial, y nace otra vez; no en forma física, sino espiritual. El espíritu renace en semejanza a Dios.
Recuerde, usted es un ser tripartito. Usted es un espíritu, tiene un alma (mente, voluntad, emociones) y vive en un cuerpo. Jesús se refirió al nuevo nacimiento en una conversación con Nicodemo:
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. — ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —Preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer? ...Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.
—Juan 3:3–4, 6, Nueva Versión Internacional
El nuevo nacimiento es espiritual. Uno nace del Espíritu de Dios. El Espíritu Santo fue enviado a la Tierra para producir este nacimiento. Si usted recibe a Jesús como el Señor de su vida, el Espíritu Santo viene a morar en su interior; y esto hace que su espíritu sea recreado. De acuerdo con 2 Corintios 5:17, usted se convierte en una nueva criatura o nueva creación; las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. En lo que a Dios respecta; desde ese momento, usted es un ser totalmente nuevo. Usted cambió el reino de pecado y muerte por el reino de justicia y vida nueva.
En 1 Juan 5:1, 4 leemos: «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios… todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe».
Observe qué ocurre cuando una persona acepta a Jesús como su Señor: a los ojos de Dios, se transforma en alguien que vence al mundo. El pecado ya no lo domina más, ya no es su señor. Jesús es el nuevo Rey de su existencia, y puede vivir por encima de las fuerzas satánicas de esta Tierra.
Tras ser levantado de entre los muertos, Jesús se encontró con Sus discípulos y les dijo: «…Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18). Más tarde, le delegó ese poder a Su gente: «…ID por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Marcos 16:15). ¿Qué es el Evangelio? Es la buena nueva de que Dios no nos inculpa por nuestros pecados y transgresiones.
La Biblia le brinda instrucciones específicas si usted desea ser cristiano; es decir, si su propósito es renacer. En Romanos 10:8–11 leemos:
…Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Jesús dijo: «…y al que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37). No importa cuán pecador sea usted ni qué haya hecho, aun así puede acudir a Jesús, y Él lo recibirá. Jesús hará que nazca otra vez, y borrará de su vida toda iniquidad; la desaparecerá. Dios lo aceptará como si usted ¡jamás hubiera pecado!
Para nacer de nuevo, usted debe confesar con su boca y creer con su corazón. Primero, crea con todo su corazón que la Palabra de Dios es verdadera. Luego confiésela con su boca porque cree en ella.
Lo siguiente es muy importante: No debe confesar que es salvo porque se siente salvo; pues los sentimientos no tienen relación alguna con la salvación.
Por ejemplo, imagine que alguien le dice: “Fui al banco y deposité US$1,000 en su cuenta”. ¿Cómo podría comprobar que eso es cierto? Usted no lo cree porque se siente US$1,000 más rico, ni duda de esa palabra sólo porque no se siente diferente. La verdad es que sus sentimientos no cuentan en esta situación. Si la palabra de quien le dio la información es confiable, usted le creerá; de lo contrario, no lo hará.
Cuando se habla acerca de la salvación, usted debe confiar en la Palabra de Dios. Él no miente: siempre cumple lo que promete. Si Él lo dijo, entonces créalo. Si usted cree en su corazón y confiesa con sus labios que Jesús es su Señor, será salvo. La salvación no se basa en cómo se siente usted, sino en la Palabra íntegra de nuestro Dios todopoderoso.
Su Palabra es la única prueba que usted tiene acerca de su salvación; y es ¡toda la evidencia que necesita!
Varios días o semanas después de recibir a Jesús como su Señor, quizá usted no se sienta una persona salva. Para comenzar, se preguntará si realmente nació de nuevo. Algunas dudas vendrán a su mente —Satanás procurará que así sea—. Cuando esos pensamientos y sentimientos aparezcan, lea otra vez las Escrituras y notará que se continúa afirmando lo mismo. Dios y Su Palabra nunca cambian. Esa Palabra es tan verdadera hoy como lo fue la primera vez que Él la habló. Por otro lado, habrá quienes tratarán de convencerlo de que ésta no funciona. Las tentaciones también lo harán dudar. Sin embargo, todos los malos pensamientos que entren a su mente no alterarán este hecho: la Palabra de Dios es verdadera.
Jesús dijo: «…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Al aceptar a Jesús como el Señor de su vida, sentirá un deseo vehemente de vivir, y no de morir. Yo puedo testificar eso con mi propia vida, pues antes de aceptar a Jesús como mi Señor, me dirigía al infierno. Todo lo que me gustaba hacer me causaba daño. Los hábitos adquiridos durante 25 años fueron destructivos tanto para mi cuerpo como para mi mente. Cuando recibí al Señor como mi Salvador, esos deseos cambiaron. De repente anhelé despojarme de esos hábitos nocivos: el tabaco, el alcohol, los pensamientos y las conductas inmorales, el lenguaje obsceno, etc. Mis deseos han cambiado porque yo soy otro hombre. Mi verdadero yo —mi espíritu— renació; y el cambio en mi espíritu transformó mi mente y mi cuerpo.
Lo mismo puede suceder en su vida: Dios está a su lado, listo para aceptarlo y transformarlo. No debe continuar en pecado ni en derrota. Usted no tiene que hacer nada más que ser un hijo de Dios. Puede recorrer el camino de su vida en victoria con Jesús como su Señor y Salvador. No tiene que fracasar por causa de Satanás. Usted puede ser cabeza y no cola.
Lea conmigo la siguiente oración para ser salvo, no sólo repita; sino esfuércese por pronunciar estas palabras desde lo más profundo de su ser. Y al terminar habrá nacido de nuevo:
Padre celestial, en el nombre de Jesús me presento delante de Ti. Invito a Jesús para que sea el Señor de mi vida. Creo con todo mi corazón; por tanto, confieso con mi boca que Jesús fue levantado de entre los muertos. Ahora lo hago el Señor de mi vida. Jesús, entra a mi corazón. Creo en este momento que soy salvo y confieso que he nacido de nuevo. Soy cristiano, soy un hijo del Dios todopoderoso.
Ahora agradézcale a Dios por haberlo adoptado como Su hijo: «Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz» (Colosenses 1:12). Usted acaba de recibir una herencia de Dios. ¡Heredó el reino del Señor!
Refiriéndonos a Dios, en los siguientes versículos se afirma: «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados» (Colosenses 1:13-14).
Usted no debe esperar hasta morir para recibir su herencia; pues en este momento es hijo de Dios, y puede recibir todo lo que le pertenece ¡ahora! En 1 Juan 3:2 leemos: «Amados, ahora somos hijos de Dios…». Usted ha sido librado de las tinieblas y ha sido trasladado al reino de Dios.
Jesús declaró: «No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12:32).
¡Le doy la bienvenida a la familia de Dios!

sábado, 6 de octubre de 2012

La primera venida de Jesús se ha cumplido


 

La primera venida de Jesús se ha cumplido

Escrito por Jonathan Jaquez.

El tiempo y año de la primera venida y manifestación del Mesías a Israel estaban profetizados en las Sagradas Escrituras de forma tan exacta que aun sabios pudieron saber cuando el Señor Jesús nació y lo fueron a visitar y lo honraron (Mateo 2:1-12). Es bueno aclarar que este no es el caso de la segunda venida y manifestación de Cristo al mundo, ya que el día de la segunda venida de Jesús al mundo no es conocido por hombre ni ángel (Mateo 24:36, Marcos 13:32); pero el tiempo de la primera venida y manifestación de Jesús al mundo "se ha cumplido". La primera profecía que habla del tiempo de la primera venida de Jesús fue dada por el Espíritu de Cristo a Jacob:
"No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos."
~ Génesis 49:10-11
Siloh es uno de los nombres de Jesús, en hebreo Siloh significa "Aquel a quien pertenece el derecho" y fue profetizado: "No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh". El cetro de Judá y el legislador era el poder del Sanhedrin, que era el concilio o suprema corte, de poder aplicar la pena capital; en el caso del patriarca Judá este juzgó y condenó a Tamar a la pena capital por su autoridad como principal (Génesis 38:24). Cuando Jesús fue juzgado por los ancianos y sacerdotes fue ante el Sanhedrin pero cuando estos llevaron a Jesús ante Pilato le dijeron: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie" (Juan 18:31) porque la potestad para aplicar la muerte le había sido quitada, acorde a la historia, en los días de Arquelao (Mateo 2:22). Y dice la Escritura que a Siloh, quien ya sabemos que es Jesús, "se congregarán los pueblos" y evidencia de ello es como todas las naciones se han congregado a Cristo y esto es para que se cumpla la Escritura que en Jesús serán benditas todas las naciones y familias de la tierra (Génesis 12:3, 22:18)
En el verso 11 de Génesis 49, Jacob profetizó sobre Jesús diciendo: "Atando a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna" (Génesis 49:11) y de Jesús está escrito que dijo a sus discípulos: "Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos." (Mateo 21:2). Amados, la profecía de Jacob fue dada miles de años antes de la primera venida de Jesús, por lo que es irrefutable e indudable que Jesús es el Mesías y Salvador del mundo.
Pero también Hageo, Malaquías, el autor del Salmo 118 y Zacarías profetizaron que el Mesías visitaría el segundo templo y que el salario del Mesías, quien es Jehová mismo, seria echado en el tesoro del segundo templo el cual fue destruido en el año 70 d.C., es decir, hace miles de años.
"Vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos."
~ Hageo 2:7
"Vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis"
~ Malaquías 3:1

"Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos."
~ Salmo 118:22
"Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro."
~ Zacarías 11:13
El Señor Jesús visitó el segundo templo en cumplimiento de las profecías dadas por su Espíritu a sus profetas Malaquías y Hageo y cuando entró a Jerusalén, en cumplimiento del Salmo 118, el pueblo le aclamó diciendo: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: de la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?" (Mateo 21:9,15-16) Abran sus ojos a la luz, Jesús es la luz del mundo el verdadero Dios y la vida eterna. Crean en él y sus pecados serán perdonados y serán salvos.
La profecía de Zacarías se cumplió con las treinta piezas de plata que los sacerdotes dieron a Judas Iscariote, quien traicionó al Señor; "Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata." Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó." (Mateo 26:14-15, 27:3-5)  Amados de Dios, esto Dios permite que se escriba para que crean en su santo Hijo Jesús y para que creyendo en él sean salvos y sus pecados perdonados. Por tanto, les ruego que se arrepientan de sus pecados y crean en Jesús para que sean salvos.
Dios le reveló a Daniel que "desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén, hasta el Mesías príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos" (Daniel 9:25). En la Biblia con semana se quiere decir 7 años, desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, pasarían siete semanas (7 x 7 = 49 años) y sesenta y dos semanas (62 x 7 = 434 años) es decir, pasarían 483 años desde la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe.
Nehemías y Esdras quienes trabajaron en la reconstrucción de los muros de Jerusalén en tiempos angustiosos nos muestran que "la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén" fue dada en el año séptimo del reino de Artajerjes (Nehemías 2:1-8 y Esdras 7:7-8) Artajerjes reinó desde el 465 hasta el 424 a. de C. por lo que la orden para restaurar y edificar a Jerusalén fue dada en el año 457 a.C. y a partir de ese año debían de pasar 483 años hasta la manifestación del Mesías Príncipe. Los años antes de Cristo se cuentan restando, como en cuenta regresiva; por lo que si restamos el año 457 en que fue dada la orden a los 483 años que debían pasar hasta el Mesías Príncipe, tendremos 457 - 483 = 26 d. de. C que es el año en que todos los historiadores coinciden que se manifestó Jesús a Israel, por tanto, Jesús es mas allá de toda duda el Mesías Príncipe. Por esto el Mesías Príncipe comenzó a predicar diciendo:

"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio."
– Marcos 1:15
"El tiempo se ha cumplido" dijo el Mesías Príncipe como primeras palabras para iniciar su ministerio. ¡El tiempo para el Mesías manifestarse por primera vez se cumplió en el 26 d. de C. y Jesús cumplió esta profecía! Abre tus ojos a la Jesús, la Luz del mundo, para que seas salvo y recibas vida. Vuelve a Dios quien te llama lleno de amor entrañable y quiere darte vida en Jesús. Pero también dijo Jesús que "el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” El mundo entero está bajo el maligno por causa de sus pecados (1 Juan 5:19) por lo cual Jesús manda a todos a que se arrepientan de sus pecados y crean en el evangelio. Escrito está que el evangelio es que Cristo murió por sus pecados y que resucitó al tercer día (1 Corintios 15:1-11) y escrito está que todo el que crea en el evangelio es traspasado de la potestad de Satanás a la potestad de Dios y es comprado del mundo con la sangre de Cristo y trasladado al reino de Dios (Colosenses 1:14).
Por tanto, arrepiéntete de tus pecados y cree que Cristo murió por tus pecados y que resucitó al tercer día y serás salvo; mas si no crees, lamentablemente, no serás salvo. No rechaces a Jesús quien es el Único y Suficiente Salvador y Redentor de toda la humanidad porque su reino se ha acercado y destruirá a los cielos y la tierra y hará cielos nuevos y tierra nueva donde morará la justicia y la verdad. Arrepiéntanse de todo pecado e idolatría todos los que invocan a Jesús el gran Rey de Israel y Mesías Príncipe; apártense de todas las imágenes que los hombres hacen para engañar diciendo que son imágenes de Jesús.. No, antes bien, esas imágenes son de demonios. Crean en Jesús y vivan para guardar sus mandamientos y recibirán en su manifestación y en su reino la corona de la vida.
La primera venida de Jesús se ha cumplido, ahora falta su glorioso regreso para reinar sobre toda la tierra desde Jerusalén y su reino pondrá fin para siempre a la historia de la humanidad como la conocemos. Amén.

OREMOS Y ALABEMOS AL SEÑOR

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. ~ Efesios 3:14-19
Hermosos versiculos de Efesios para alabar y orar a Nuestro Señor
DIOS ESTÁ ORDENANDO TÚ VIDA
Dios se está encargando de PONER EN ORDEN todo aquello
que no está bien en cada aspecto de tu vida. Para ello está utilizando a personas y circunstancias como los medios que te harán madurar y a encontrarle sentido
al llamado que has recibido. Así que no te extrañes de ello. Es necesario que todos esos estorbos que te impiden vivir de acuerdo al plan de Dios sean consu
midos totalmente. Estorbos internos y externos que te han impedido hasta la fecha, desarrollar en forma plena los dones y talentos recibidos por Dios. Dios te abrirá aquellas puertas que tu consideras totalmente selladas, ya lo veras. Nadie podrá contra ti, porque Dios está a tu favor.
Así que AVANZA sin temor, avanza en este camino precioso que Dios ha puesto delante de tus pies, el mismo ira delante de ti consumiendo aquellos obstáculos que se presenten, pero es necesario que avances sin mirar atrás, sin lamentarte por aquello malo que hiciste o dejaste de hacer.
Hoy, este día Dios te dice: TU PLEITO YO LO DEFENDERE. Isaías49:25. Cree que así será... Avanza, pues nadie podrá contra ti.
ALABALE, pues Dios es quien te colocara en el lugar
que siempre ha pensado para ti; por esa razón es que te ha venido preparando hasta este momento. Gózate en el Señor porque es EL quien está poniendo todas las cosas en su lugar.

♔Sara-- con Veronica Tovar de Chavolla